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YO ESCRIBO …

ACERCA DE GABRIELA MISTRAL

 

Mi profunda admiración por la poeta y la oportunidad que tengo en esta tribuna, me motivan a escribir estas líneas, que sólo pretenden rememorar su vida, su obra, ensalzar su imagen, homenajear a nuestro Premio Nobel de Literatura (año 1945).

 

Me hice mistraliana desde niña; comencé en esa etapa a recopilar toda la información a la que en esos años uno tenía acceso, ya sea de revistas, diarios, fotografías, etc. Luego, en mi juventud, quise aprender de memoria sus poemas de amor que me harían soñar y vivir más intensamente esa hermosa etapa de la vida.

GABRIELA MISTRALGABRIELA MISTRAL 2

 

Medalla “Gabriela Mistral” a los Educadores,

diámetro 50 mm, de bronce, con la ceca([1]) de la

Casa de Moneda del año 1975

¿Por qué Gabriela Mistral? Porque siempre me impactó su vida, su imagen, ya sea como poeta, pedagoga, luchadora social y política. Porque para mí constituye un misterio el que una mujer tan sencilla, criada entre las montañas nortinas, lejana a cualquier avance tecnológico, haya sido capaz de alcanzar un lenguaje tan perfecto, una escritura inigualable que muy pronto plasmaría en su prosa y poesía. Gabriela, a mi juicio, fue una mujer incomprendida y marginada por ciertos sectores de nuestro Chile,  porque  en  esos años, hacer críticas –en ella constructivas- era algo osado e inusual. Gabriela valientemente hablaba sobre la discriminación de la mujer, luchó por su derecho a voto, estuvo siempre con los pobres, con los débiles, con los indígenas, defendió también el derecho de los niños y se preocupó del medio ambiente, mucho antes de que a alguien se le ocurriera hablar de contaminación.

 SU CRONOLOGÍA

Creo, que para conocer de manera muy resumida a esta educadora, poeta y diplomática, es imprescindible dividir su cronología en tres períodos, que a mi juicio, constituyen los ciclos más importantes en su vida:

 El primero, comprendido entre los años 1889 y 1921, el que abarca su infancia, donde asoman sus primeras incursiones en la literatura; los dolorosos comienzos como maestra rural en su propio país, hasta que abandona Temuco para dirigir una escuela de niñas en Santiago, mientras tanto, publica sus primeros poemas en periódicos locales y empieza a colaborar con la prensa internacional.

 El segundo período, que ocupa desde 1922 a 1945, nace cuando el gobierno mexicano la invita a participar en el proyecto educativo de la revolución, y, al mismo tiempo, publica su primer libro “Desolación”, al que seguirán “Ternura” y “Tala” y finaliza con la recepción del Premio Nobel de Literatura. Es tal vez su período más intenso, ya que publica con asiduidad sobre diversos temas y empieza a tener el reconocimiento, tanto de los círculos académicos internacionales, como de la crítica.

 GABRIELA MISTRAL 5El último período, de 1946 a 1967, describe una época en la que Gabriela Mistral ya es conocida como una intelectual, vivamente preocupada por el destino de toda Hispanoamérica, por su participación en encuentros panamericanos, donde ofrece conferencias por doquier, dicta cursos en universidades y ocupa cargos diplomáticos, sin abandonar nunca su actividad poética, que se cierra justamente con “Poema a Chile”, publicado un año después de su muerte.

 EXPOSICIÓN: “GABRIELA, UNA POESÍA HECHA MUJER”

En mi afán de difundir a nuestra poetisa, quiero contarles una hermosa experiencia vivida junto a un grupo humano, que logré interesar tanto como yo, en la búsqueda de nuevas fuentes de información acerca de Gabriela.

GABRIELA MISTRAL 4 Durante el año 1997 y para concluir el ramo de “Organización y Gestión de Eventos” en la carrera de “Asistente Ejecutivo”, que cursábamos en la Universidad Valparaíso, deberíamos, todo el curso, realizar un evento de magnitud, que sería posteriormente evaluado por la docente, donde cada uno de nosotros tendría un papel preponderante. Lo primero, era elegir la actividad a realizar, momento en el cual se me ocurrió montar una exposición de Gabriela Mistral, en nuestra sala, a nivel de todo el Centro de Formación Técnica. Para convencer a mis 21 compañeros, les conté acerca de los textos que yo podía aportar, de mis videos, de mis fotografías, de mis conocimientos, etc., o sea de todo el material que ya teníamos recopilado. Luego, me comprometí a visitar a una de sus Secretarias, que tuve antes el privilegio de conocer, la señora Gilda Péndola Gianollo, quien trabajó con la poetisa en Rapallo y Nápoles, Italia, desde 1950 hasta 1955, para convertirla en la invitada de honor; y, a don Álvaro Valenzuela Fuenzalida, escritor chileno y autor de variadas obras relacionados con la vida de Gabriela, para que ambos participaran en el día de la inauguración y nos maravillaran con sus relatos.

GABRIELA MISTRAL 6¡Todo resultó de película! Trabajamos casi dos meses para montar dicha exposición, que tuvo por nombre “Gabriela, una poesía hecha mujer”. Mandamos a confeccionar chapitas con la imagen que a la izquierda les muestro, las que irían en la solapa de cada uno de los visitantes. Una imprenta nos preparó separadores de libros con algunos de sus poemas impresos, los que también se entregaban a los concurrentes. Un grupo de alumnas, preparó el cóctel, que incluyó también un vino de honor. Otros dibujaron imágenes tipo posters, las que se ubicaron en las murallas. Se mandaron a confeccionar pendones alusivos a la exposición. Los más entendidos en computación armaron un video, tipo película, que mientras avanzaba se oía a Gabriela recitando sus poemas. Y, el curso en general, dividido en tres grupos debió aprenderse, casi de memoria, parte de la cronología de la poetisa, ya que la idea era que terminada la exposición, los invitados y demás espectadores pasaran stand por stand viendo alguna de sus obras, donde el encargado haría una breve reseña de su vida.

 Por mi parte, y de acuerdo a lo prometido, logré ubicar a doña Gilda Péndola, pintora, graduada en la Escuela de Bellas Artes, quien me recibió muy amablemente, en su residencia particular. Luego de explicarle la razón de mi visita, ella aceptó gustosa en concurrir, junto a su esposo, el día de la inauguración y, además, nos ofreció llevar una de sus valiosas pinturas, en donde la poetisa aparece de cuerpo entero, el que mantiene en la actualidad en su taller “Lagar”, en donde se dedica a recordar y a homenajear a nuestra Gabriela.

 A continuación, me contacté con don Álvaro Valenzuela Fuenzalida, escritor, doctor y licenciado en Educación, autor de diversas obras como: “Gabriela Mistral y la Reforma Educacional de José Vasconcelos”, “Elqui y México, Patrias Pedagógicas de Gabriela Mistral”, “La Vocación Vertical: el Pensamiento de Gabriela Mistral sobre su Oficio Pedagógico”, quien amablemente accedió, en el día de la inauguración, a hablarnos acerca de la vida pedagógica de Gabriela Mistral.

 En fin, fue un momento de mucho orgullo ¡La exposición fue todo un éxito! Nos visitaron profesores, alumnos y público en general. La calificación, por parte de nuestra docente fue la máxima. El recuerdo quedará para siempre en la mente de todos los que de alguna forma participamos en ella. En lo que a mí respecta, siento que cumplí con dos objetivos: el primero, con el deber de transmitir todo lo que ella es; y el segundo, aprobar el ramo de “Organización y Gestión de Eventos”.

 SOBRE LA SEXUALIDAD DE GABRIELA MISTRAL – “NIÑA ERRANTE”

GABRIELA MISTRAL 7Antes de ahondar en el tema, quiero dar mi férrea opinión en cuanto a la cuestionada sexualidad de nuestra Premio Nobel, deseo reafirmar que: ¡¡Su inmensa obra, que aún no conocemos en su totalidad, desarrollada tanto en poesía como en prosa, su grandeza y valentía de mujer, no se opaca con su tendencia sexual, sea lesbiana, heterosexual, o lo que sea, para nosotros debe y deberá seguir siendo una de las mejores escritoras a nivel mundial!!

 GABRIELA MISTRAL 8Con respecto a su vínculo con la estadounidense Doris Dana, quien fuera su Secretaria, heredera y albacea, se ha dado a conocer -hace un tiempo- una apasionada correspondencia entre ambas, la que habría sido mantenida en secreto durante estos últimos 50 años por Doris Dana; pero, a la muerte de ésta, en el 2006, su sobrina y albacea Doris Atkinson donó al estado chileno 168 cajas con 250 cartas escritas entre los años 1948 y 1956, poemas inéditos, manuscritos, fotos y otros documentos que recientemente fueron publicados en el epistolario “Niña Errante”, editado por Random House-Mondadori y la Biblioteca Nacional de Chile, de los cuales cito algunos:

 “Tú no me conoces todavía bien, mi amor. Tú ignoras la profundidad de mi vínculo contigo. Dame tiempo, dámelo, para hacerte un poco feliz. Tenme paciencia, espera a ver y a oír lo que tú eres para mí”, le escribió en abril de 1949 la Premio Nobel a Dana, que era 30 años más joven.

 “Yo me pongo en el viento y en la lluvia tierna, para que estos, viento y lluvia, puedan abrazarte y besarte para mí”, le escribe Dana por esa misma fecha.

 “Tú nunca habrías hecho lo que yo hice por tenerte. Pero eso no fue hecho por otra cosa, fue un amor violento de alma y cuerpo”, escribe Mistral, quien durante muchos años fue conocida por sus poemas a la maternidad y la infancia.

 “Tal vez fue una locura muy grande entrar en esta pasión. Cuando examino los primeros hechos, yo sé que la culpa fue enteramente mía”, se lee en una misiva para Dana fechada el 20 de abril de 1949 en Veracruz (México), donde Mistral también vivió.

 “Tengo para ti en mí muchas cosas subterráneas que tú no ves aún”, escribió Mistral en una libreta, en la que Dana añadió: “Quiero conocer estas cosas subterráneas y tú sabes bien que tengo confianza, muchísima confianza. He dado a ti la prueba de mi confianza”.

 “Lo subterráneo es lo que no digo. Pero te lo doy cuando te miro y te toco sin mirarte”, dice Mistral. “¿Y piensas tú que en mi mirada a ti y mi manera de tocar a ti no hay cosas que yo pueda decir o mostrar? He vivido siglos buscándote a ti”, responde Dana.

 CÓMO ELLA ESCRIBIÓ

Interesante es conocer cómo la poeta, en su “Antología Mayor”, narra la forma en que escribió los innumerables textos que recién hoy estamos conociendo en toda su magnitud:

 “Yo escribo sobre mis rodillas y la mesa escritorio nunca me sirvió de nada, ni en Chile, ni en París, ni en Lisboa. Escribo de mañana o de noche, y la tarde no me ha dado nunca inspiración, sin que yo entienda la razón de su esterilidad o de su mala gana para mí. Creo no haber hecho jamás un verso en cuarto cerrado ni en cuarto cuya ventana diese un horrible muro de casa; siempre me afirmo en un pedazo de cielo, que Chile me dio azul y Europa me da borroneado. Mejor se ponen mis humores si afirmo mis ojos viejos en una masa de árboles.

 Mientras fui criatura estable de mi raza y mi país, escribí lo que veía o tenía muy inmediato, sobre la carne caliente del asunto. Desde que soy criatura vagabunda, desterrada voluntaria, parece que no escribo sino en medio de un vaho de fantasmas. La tierra de América y la gente mía, viva o muerta, se me han vuelto un cortejo melancólico pero muy fiel, que más que envolverme, me forra y me oprime y rara vez me deja ver el paisaje y la gente extranjeros. Escribo sin prisa, generalmente, y otras veces con una rapidez vertical de rodado de piedras en la Cordillera. Me irrita, en todo caso, pararme, y tengo siempre al lado, cuatro o seis lápices con punta porque soy bastante perezosa, y tengo el hábito regalón de que me den todo hecho, excepto los versos.

 Corrijo bastante más de lo que la gente puede creer, leyendo unos versos que aun así se me quedan bárbaros. Salí de un laberinto de cerros y algo de ese nudo sin dentadura posible, queda en lo que hago, sea verso o prosa. Escribir me suele alegrar; siempre me suaviza el ánimo y me regala un día ingenuo, tierno, infantil. Es la sensación de haber estado por unas horas en mi patria real, en mi costumbre, en mi suelto antojo, en mi libertad total. Me gusta escribir en cuarto pulcro, aunque soy persona harto desordenada. El orden parece regalarme espacio, y este apetito de espacio lo tienen mi vista o mi alma. En algunas ocasiones he escrito siguiendo un ritmo recogido en caño que iba por la calle lado a lado conmigo, o siguiendo los ruidos de la naturaleza, que ellos se me funden en una especie de canción de cuna.”. 

 

Sara Orellana Espinoza

 


([1]) Ceca: marca de acuñación.

  

 

El Perfil Humano de un Servidor Público

 

CARLOS HOFFMANN

Secretario General del Senado

 

 

Esta entrevista no es casual, sino que ha sido previamente solicitada con la intención de conseguir un diálogo interesante, el que nos ayudará a conocer el lado humano y casi privado del Secretario General del Senado, don Carlos Hoffmann Contreras.

 

Mi punto de partida se referirá a:

 

Su situación personal

•1.       ¿Dónde nació usted?

      En Santiago, en la maternidad del Hospital El Salvador, que con posterioridad, luego de un terremoto se cayó, por lo que ahora ya no existe.

 

•2.       ¿Cómo fue su infancia?

      Maravillosa, fui hijo único y mi mamá era una persona súper valiosa. No tuve los problemas de mis compañeros que eran hijos únicos. Por el contrario, yo siempre tenía los permisos, aunque sé que después mi mamá se quedaba rezando, pero aún así tenía permisos para ir a paseos, a otros lados, etc.

 

•3.       ¿Está usted casado, cómo se llama su esposa?

      Sí, actualmente estoy casado, mi esposa se llama Leonor Guzmán Larraín. Llevamos 42 años de matrimonio.

 

•4.       ¿Tienen hijos, cómo se llaman?

      Tengo dos hijos, Carlos el mayor y María del Pilar la que sigue.

 

•5.       ¿Qué edad tienen?

      Carlitos tiene 41 años y María del Pilar tiene 39 años.

 

•6.       ¿Es usted abuelo?

      Claro que sí, tengo siete nietos maravillosos. Carlos tiene dos hijos y María del Pilar cinco.

 

•7.       Usted vive en Santiago, ¿nunca pensó en radicarse en la Va Región?

      Exactamente, vivo en Santiago. No pensé radicarme en la Va Región por dos razones: una, porque hago clases en dos universidades que están en Santiago; y otra, porque sobre todo me hace mucha fuerza el que mis hijos estén en Santiago. Yo antes tenía una casa, a mi juicio, muy bonita, en Los Domínicos, en un sitio muy grande, que compré el año ‘60, eran 5.000 metros cuadrados, y parecía muy poco probable lograr tener otra casa con esas características. Bueno, si bien es cierto ahora vivo en otra casa, pero también muy de mi agrado, porque la hice construir yo mismo, de acuerdo a nuestras necesidades.

 

•8.       En su tiempo libre, ¿disfruta usted de una vida hogareña, prefiere relacionarse con sus amigos o dedicarse a los trabajos manuales?

      Generalmente a la vida hogareña. El día sábado y domingo prácticamente no salgo a ninguna parte. De hecho, es bien curioso, pero en mi casa no entra nunca un maestro, porque todas las reparaciones, ya sea de electricidad, gasfitería, carpintería, cerrajería, las hago yo, siempre las he hecho yo.

 

 

Ahora, don Carlos, tocaremos otro ámbito, que dice relación con:

 

Su personalidad

•1.       ¿Qué cualidades personales destacaría de su personalidad?

      Difícil, pero yo reconozco una cualidad mía, que es la gratitud. Fíjese que a mi se me olvida, y a veces me lo recuerdan mis amigos, cuando alguien me ha hecho alguna cosa inapropiada. Pero no se me olvida jamás cuando alguien me ha hecho un favor. Podría dar ejemplos, que a lo mejor no vienen al caso, el haber ayudado a una persona porque hace 40 años atrás ella fue buena conmigo en algún sentido o lo fue con alguna persona querida por mi. Es bien curioso, de las pocas cualidades que me reconozco, esa sería tal vez la que encuentro más destacable en mi mismo.

 

•2.       ¿Podría usted enumerar sus mayores virtudes?

      También muy difícil. Pero creo es la paciencia, sin duda. Tengo una paciencia de santo. Creo que nadie aquí en el Senado me ha visto nunca enojado. Muy rara vez, ya que tengo una paciencia ilimitada. Voy a decirle una cosa, quizá algo grosera, pero en el Senado, antes del año ‘73, se comentaba que “Hoffmann tenía más paciencia que la sábana de abajo”, porque en realidad tenía y aún sigo teniendo mucha paciencia.

 

•3.       ¿Cuáles son sus principales defectos?

      Tengo muchos, pero yo diría que tal vez, aunque no sé si es una cualidad o un defecto, es el no buscar situaciones confrontacionales. Todo lo contrario, tratar de no herir al resto……

 

•4.       …..¿Pero no cree que esa es una cualidad más que un defecto?

      Sí, pero a veces es un defecto también, porque hay situaciones en que uno deja un poquito que lo pasen a llevar con tal de no armar un conflicto.

 

 

•5.       A lo largo de su trayectoria ¿qué ha aprendido de sus éxitos y de sus errores?

      Uff, a ver…… Yo creo que cuando joven, cuando adolescente, no era muy tolerante. Tal vez sea un defecto propio de esa edad. Las cosas eran como blancas o negras, veía pocos matices. O, por otra parte, me costaba reconocer que otros pudieran tener la razón y yo estar equivocado. Eso lo he superado absolutamente.

 

•6.       ¿Cuáles son sus aficiones?

      Mis aficiones son, fuera de leer, que leo como una especie de máquina de leer…..

 

•7.       …¿Lee cómo ratón de biblioteca?

      Sí, efectivamente, pero también mis aficiones dicen relación con toda la parte más bien artesanal y de joyería. Por ejemplo, tengo una colección de ciento y tantos bastones, muchos de los cuales los he fabricado yo con marfil, con cuernos, con astas de venado, con distintas maderas, etc., etc., con un torno y con otras herramientas que me permiten hacerlo.

 

•8.       ¿Qué es la paz para don Carlos Hoffmann?

      La paz para mi tiene que ver con dos cosas. Primero, con el aspecto religioso, el no tener el remordimiento, la inquietud de no haber obrado correctamente; y segundo, ya en un aspecto más humano, precisamente esto de no ser conflictivo, de tratar de no provocar roces, de no ofender. Creo que nadie en el Senado me habrá oído nunca decir algún tipo de ofensa.

 

•9.       ¿Qué factores analiza cuando se ve obligado a tomar una decisión importante?

      A ver….. depende, si es una cosa del Servicio, hay dos factores que siempre consideraré; primero, qué es lo justo y qué es lo mejor para el Servicio y segundo, qué es lo mejor para mi personal. Yo hubiera querido que el día en que me vaya del Senado no fuera recordado tan sólo como un buen jurista, como una persona que se manejaba bien en la Sala o como un ex buen Secretario de Comisiones, sino que como una persona muy querida por el personal…..

 

•10.  …¿Por haber dejado un legado, una huella?

      Sí, pero me refiero en el cariño del personal. Creo que cuando uno llega a este puesto hay veces que necesariamente tiene que hacer cosas que ofenden a algunas personas o terminar con algún privilegio que no parece justo. No creo que haya logrado ni vaya a lograr esta última meta, pero me hubiera gustado más que lo otro.

 

•11.  Sabemos que el arte de fumar tabaco en pipa incluye variadas técnicas, como por ejemplo la de escoger una de brezo, arcilla, cerezo, vidrio, porcelana, etc.; luego cargarla correctamente con un buen tabaco; encenderlo y mantener la pipa prendida a una temperatura uniforme; para finalmente, limpiarla cuidadosamente; prácticas que sólo se dominan con la experiencia. ¿Hace cuánto tiempo que usted es un “pipafumador”? ¿qué pipa usa? y ¿qué tabaco fuma?

      Fumo pipa hace más de medio siglo. En general, el tabaco que siempre uso es el que contienen todos esos tarros que están allí (los muestra ordenadamente sobre un mueble, tipo librero, que está a la izquierda de su escritorio). Es un tabaco norteamericano, relativamente barato, se llama “Half & Half”, no tiene aditivos ni perfumes artificiales y es el que me ha acomodado más. Por supuesto, hay muchos más finos, pero el corriente que fumo es ése. Ahora bien, pipas poseo como cien, pero uno tiene algunas regalonas, precisamente la que estoy fumando ahora tiene un nombre muy curioso, se llama “Don Carlos”. Esta pipa me la trajo un ex alumno como muestra de gratitud o afecto hacia mi persona. La mandó a grabar para mi como un gesto de cariño…..

 

12. …¿De qué material es esa pipa regalona?

      Yo creo que esto es brezo, un arbusto de madera dura y raíces gruesas…..

 

13. …¿Las pipas deben ser de una madera bastante resistente, no es cierto?

      Fíjese que es curioso, tienen que ser resistentes pero no pesadas. Porque por ejemplo: si yo confecciono una pipa de roble o de luma, resultará súper resistente, pero finalmente me va a dañar los dientes, porque pesará demasiado.

 

Don Carlos, ahora hablaremos sobre un tercer punto de la entrevista, relacionado con:

 

Su formación profesional

•1.       ¿Pensó siempre en dedicarse a las leyes y posteriormente titularse de abogado?

      A ver, no, yo creo que lo que hasta aquel entonces era cuarto año de Humanidades, que sería como un Segundo Medio de hoy en día y hasta después, yo tenía una gran duda entre estudiar Medicina o estudiar Derecho. En esos tiempos se daba un Bachillerato, por lo que podía dar un Bachillerato en Ciencias o en Letras. Finalmente me decidí por la parte de letras y creo que no me he arrepentido nunca de eso. Fue una decisión acertada e inteligente.

 

•2.       ¿Cómo llegó usted a convertirse en un experto en Derecho de Minería?

No creo ser un experto. Digamos, más bien, especialista. Ocurrió por una cosa muy insólita. Por diversas razones, no dí el examen en Derecho de Minería, que se da en quinto año, y como que abandoné la Escuela de Derecho en esa etapa de la carrera, no habiendo salido mal en ningún examen, de hecho me titulé con un siete en la memoria y con un siete en la licenciatura. Y lo dí algunos años después, varios años después y mi profesor, mi maestro de Derecho de Minería, don Carlos Ruiz Bourgeois me pidió que fuera su ayudante, entre otras cosas porque me había sacado un siete en su ramo, y entonces me comencé a interesar en esta rama tan rara del Derecho que casi nadie es especialista en ella, creo que no habrán ni veinte en todo Chile. Bueno, así fue como adquirí dicha pericia.

 

•3.       Sabemos también que fue redactor de las normas de la Constitución Política de la República de Chile, relativas a la Minería, como así también fue miembro y Secretario de la Comisión Redactora del “Código de Minería del año 1983″ que está actualmente vigente, cuéntenos acerca de ello.

      La Constitución, como la había aprobado la Comisión Redactora, llamada “Comisión Ortúzar”, tenía una redacción completamente distinta y entonces un grupo de oficiales militares y navales nos pidieron, a don Carlos Ruiz y a mi, que redactáramos las Normas Constitucionales, manteniendo -que era lo cardinal- el dominio del Estado sobre las minas, lo que se había logrado el año ‘71, durante el gobierno de Salvador Allende, cuando se nacionalizaron los grandes yacimientos de cobre que estaban en manos de los norteamericanos. Entonces, fue un trabajo muy apurado que hicimos con Carlos entre un sábado y un domingo, estuvimos todo el día. Finalmente, eso fue acogido por la Junta de Gobierno, sin saber de dónde venía, porque estos oficiales se los llevaron a la Junta y de ahí el origen de las Normas Constitucionales que rigen hoy día.

      Antes había un Código que partía de la base de que el Estado era el dueño eminente de la riqueza minera, no el dueño como es ahora, que es el dueño absoluto, exclusivo, inalienable e imprescriptible. Entonces el Código -en ese sentido- había quedado desfasado, y yo había tratado antes de hablar con el Ministro de Minería, que era amigo mío, Cantuarias, para decirle por qué no nombraba una Comisión para redactar un nuevo Código que estuviera en concordancia con las Normas Constitucionales. Me dijo que sí, pero después se precipitaron todas las cosas políticas y no se hizo nada. Entonces, a las semanas de estar la Junta de Gobierno volví con esta inquietud, sin ningún interés político, nada más que puramente científico y jurídico, a hablar con el primer ministro que tuvo la Junta de Gobierno, que era el General Giovanne, para decirle que necesitábamos un Código que estuviera de acuerdo con el texto constitucional. De hecho, se nombró, por la Junta de Gobierno, con la firma de sus cuatro integrantes, una primera Comisión, que tenía como 12 ó 13 miembros.

      Después  tuvimos  problemas  con  el ministro que había cambiado, yo no la presidía -por supuesto- pero, lamentablemente, ahí quedó todo ese trabajo perdido. Pero cuando Samuel Lira Ovalle fue nombrado Ministro de Minería, por la Junta Militar, entonces se volvió a constituir la Comisión Redactora, pero esta vez con cuatro miembros: él, don Carlos Ruiz Bourgeois, don Juan Luis Ossa y yo. Luego, relativamente, en poco tiempo, redactamos el actual Código, que creo -sinceramente- unido a las Normas Constitucionales y a la Ley Orgánica se ha transformado en un buen grupo de cuerpos legales, que han permitido inversiones mineras siderales y un desarrollo extraordinario de la minería, por una razón fundamental, y es porque dan seguridad, o sea, un inversionista chileno o extranjero sabe que si cumple con los trámites que describe el Código, va a ser dueño de una concesión minera. Eso es, en resumen, lo que podría contarle en relación a este tema.

 

•4.       Don Carlos, cuéntenos acerca de las designaciones que obtuvo al interior de la Asociación de Secretarios Generales de Parlamentos (ASGP).

      Primero, constituí en la Asociación un miembro más. Luego, fui elegido miembro del Directorio y, posteriormente -en forma unánime- fui elegido Vicepresidente. En aquel entonces, estuve un par de años en dicho cargo y mucha gente creía que yo iba a postular al de Presidente, pero cuando llegó el término de mi período pensé que no sabía cuantos años más yo estaría como Secretario del Senado, por lo que no postulé al cargo de Presidente y ahora sólo soy un miembro más de dicha Asociación.

 

•5.       Háblenos acerca de las distinciones que ha recibido en el ámbito universitario.

      Hay dos distinciones que me importan un poco menos, y después le explicaré por qué. Una, es la de la Universidad de Chile, otorgada por el rector de esa época, el Sr. Riveros. En dicha ocasión, fui designado el “Mejor Profesor de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile”.

      Y, la otra, corresponde a la Universidad Central, la que, por única vez, en sus veintiséis años de labor universitaria, entrega una distinción, que también tuve el honor y la suerte en recibirla, y que correspondió al “Mejor Profesor de la Escuela de Derecho de la Universidad Central”. Pero yo le decía recién que me importan menos, porque lo que mucho más me importa es que en dos universidades, en la Chile cuatro veces y en la Central dos, he sido elegido como el “Profesor Más Querido de la Carrera”. ¡Eso sí me llena de satisfacción!

 

•6.       Sabemos que además es usted poseedor de variadas condecoraciones, como medallas de bronce, plata y oro. ¿Puede contarlos algo acerca de ellas?

      Mmm…. tienen poca importancia, tal vez las dos más significativas sean las que nos dio al ex Presidente, el Senador don Hernán Larraín y a mi, el Senado de Colombia, por nuestra colaboración a la modernización de los procesos internos administrativos. Y la otra, una que nos otorgó al ex Presidente, el Senador don Eduardo Frei Ruiz-Tagle y a mi, el Congreso de Paraguay, también por lo mismo, esta vez por el SIL (Sistema de Información Legislativo), instancia en que se lo instalamos y luego vino gente de allá a aprender con nosotros aquí para finalmente, funcionarios nuestros viajaron a enseñar allá, etc., etc., lo que lo convirtió en una gestión muy exitosa, sobre todo en Paraguay.

Ahora pasamos al último punto de la entrevista, que se refiere a:

 

Su experiencia profesional

•1.       Don Carlos, esta es una pregunta muy importante para todos nosotros, por lo que su respuesta la transcribiré haciendo hincapié en que ella constituye un ejemplo para todos los funcionarios: ¿Qué significa para usted ser el único funcionario público que está próximo a cumplir cincuenta años de servicio en la Corporación?

    Mire, esta es una demostración del cariño que le tengo al Senado. Antes del año ‘90, yo tenía mi estudio de abogado y me iba bastante bien. De hecho, en el año ‘89 yo había ganado catorce veces -está en mi declaración de impuestos- lo que gané al año siguiente acá en el Senado. Y traté de mantener mi oficina abierta, tenía algunos colegas que trabajaban conmigo: un Procurador, una Secretaria, un Junior, etc., pero la verdad es que comenzó a ser imposible compatibilizar ambas cosas; entonces, tuve que elegir entre eso que económicamente era varias veces más lucrativo de lo que podía ganar en el Senado. Lo conversé en mi familia y todos estuvieron contentos en que yo si le tenía un cariño enorme al Senado decidiera cerrar mi oficina y dedicarme exclusivamente a la Corporación.

      Tanto es así, fíjese, que es curioso, el 11 de septiembre de 1973, a primera hora de la mañana, oyendo el noticiario, decían que habían tropas y mire…. lo único que se me ocurrió en ese momento era que yo tenía que ir al Senado, por si se me necesitaba, para tener que defenderlo. ¡Imagínese, yo iba a defender al Senado ante un golpe militar! De hecho, habíamos dos o tres funcionarios más el personal de Administración, que como llegaban mucho más temprano estaban todos en el Senado. Después, no había como volverse a la casa. Para que vea usted, no….., no revela más que eso, un tremendo cariño al Senado, un inmenso respeto a los Senadores. Muchas veces me han dicho que por qué no escribo unas memorias….

 

•2.        Porque material ¿habría suficiente…, no?

      Uff…, por supuesto…, pero no, yo creo que parte de mi trabajo consiste en una discreción absoluta y no escribiría nunca mis memorias …

•3.        ¿No, don Carlos?, piense que estaría dejando un legado a sus hijos, a sus nietos, a sus bisnietos…

Sí, pero creo que no corresponde.

•4.        El 1° de octubre de 2000 usted fue elegido por la Sala, por la unanimidad de los Senadores en ejercicio, como Secretario General del Senado, ¿sintió en dicha instancia haber llegado a la cima de la montaña, en cuanto a sus expectativas profesionales?

      Sí, absolutamente. Me produjo una gran emoción, ya que mi juramento calzaba exactamente con el día de mi cumpleaños. Pensé en esos momentos en mi padre y en mi madre, y lo dije, en las palabras que dí de agradecimiento a la Sala. Pensé que se habrían sentido orgullosos que esta guagua, este niño, este joven, que ellos educaron terminó llegando a la cima. Y creo que debo ser el único funcionario del Senado que ha sido Oficial Tercero, Oficial Segundo, Oficial Primero, Oficial de Oficio, de Actas, de Archivo, de Partes, Oficial Mayor, Secretario de Comisiones, etc. y, además, un año completo en la Redacción de Sesiones, en aquel entonces era otro el escalafón y todos los funcionarios de Secretaría rotaban.

 

•5.       ¿Qué ha sido a la fecha lo más complejo de su labor como Secretario General del Senado?

      Creo que lo más complejo se refiere a que uno trabaja con distintos Presidentes codo a codo. Ha sido…. si se le puede llamar complejo, precisamente, el ir satisfaciendo distintos modos de ser, de diferentes autoridades. Pero nada traumático, sino que complejo sólo en el sentido de que hay un Presidente que le gusta enfatizar una cosa, a otro le gusta enfatizar otra y la labor mía, fuera de trabajar en la Sala, es precisamente, como quien dice “hacerle fácil la vida” al Presidente del Senado de turno.

 

•6.       Usted ha servido a la Corporación en tres etapas legislativas del país: en el antiguo Congreso, en la Junta Nacional de Gobierno y en el actual Parlamento; a su juicio, ¿en cuál de ellas se ha sentido más cómodo, más tranquilo, como funcionario público?

      Ahora, a ver…, bueno, no sé si antes del año ‘73, en el sentido, a que yo tenía un grado muy inferior, responsabilidades mucho menores, pero yo diría que me siento más contento ahora. En el período de la Junta de Gobierno, fuera de unos años que estuve en el Ministerio de Minería, como asesor de varios ministros, no fue demasiado fácil, lo que sí, tenía la gran ventaja, que me permitía ejercer en mi profesión de Abogado.

 

•7.       ¿Qué es la ley para don Carlos y cómo le explicaría a un joven de qué se trata la justicia y para qué sirve?

Uh… Yo creo, que como dice Santo Tomás de Aquino es “una ordenación de la razón para el bien común”, ésa es la ley.

 

•8.       …¿Posible de explicar a un joven?

Claro, en otras palabras son normas que se dictan en una sociedad que está organizada, que no es un caos, que no es una anarquía, con el propósito de procurar el bien común. A nadie le gusta pagar impuestos -por ejemplo-, pero es obvio que tienen que haber impuestos si queremos que hayan hospitales, escuelas, etc. Entonces, la ley debería ser “una ordenación de la razón para el bien común”. Y una definición del derecho, que a mi me gusta mucho y que siempre se la digo a mis alumnos es “el derecho es la razón escrita”.

 

•9.       Ahora bien, durante estos casi cincuenta años de servicio público, al interior del Parlamento, usted debe haber conocido a destacados personajes políticos y visitas ilustres. A su juicio, ¿cuál o cuáles han sido para usted el o los que más le han impresionado, tanto por su connotación, por su sabiduría, por su legado?

Tantos…, sería muy difícil…, piense usted que el ex Presidente Salvador Allende en esos años era Presidente del Senado. Y no sé por qué, pero me distinguía mucho, siempre me invitaba a almorzar a su casa, conversábamos bastante. Otro personaje destacado fue don Eduardo Frei Montalva, que también fue Presidente de la República. En otro sentido, don Fernando Alessandri. ¡Tantos Senadores infinitamente destacados! como don Francisco Bulnes; en otro sector, don Carlos Contreras Labarca; don Julio Durán, etc. …

 

•10.  …¿Alguna visita extranjera, por ejemplo?

Creo que el que más me impresionó, como visita extranjera, fue cuando vino a Chile el ex Presidente de Francia, don Charles de Gaulle. Tenía una estatura y un físico que condecía con su estatura de personalidad. Un hombre que irradiaba un alto distintivo. También nos visitó el ex Presidente de Estados Unidos, don Bill Clinton, él denotaba otra cosa, más bien una enorme simpatía, un carisma personal, en cambio De Gaulle era más como serio, más como militar.

 

•11.  Junto a su desempeño legislativo, usted ha tenido una notable entrega en el área de la educación, específicamente como Profesor de Derecho de Minería en varias universidades. ¿En qué minuto siente las ganas de impartir conocimientos? ¿Algo gatilló para que ello ocurriera?

No, fíjese que primero fui ayudante, pero la verdad es que yo le tengo un gran cariño a los estudiantes, me gusta la docencia, y en atención a esto es que haría igual las clases sin remuneración ninguna. Me encanta ese contacto y percibo que el afecto es recíproco…

 

•12.  …¿Siente usted que se produce una retroalimentación?

Sí, efectivamente, por eso me encanta hacer clases.

 

•13.  ¿Aún sigue impartiendo clases?

¡Sí, por supuesto! en este momento en dos universidades.

 

 

•14.  ¿Cuál es el recuerdo más grato de su labor como maestro universitario?

Podría ser una cosa que ocurrió el viernes pasado, muy reciente, tengo muchos pero ése es la que tengo más latente. Fíjese que mis alumnos me pidieron que siguiera un segundo semestre con ellos, para lo cual iban a presentar a las autoridades universitarias de la facultad una solicitud, en el sentido que impartiera un curso profundizado de mi ramo, que a mi juicio, es lo más fome que usted se pueda imaginar.

 

Finalmente, sabemos que en ocasiones usted ha participado de un desayuno con el personal de comedores, ¿considera éste un buen espacio para compartir con funcionarios de otros sectores, con los que quizás no interactúa de manera permanente?

Pero, ¡Por supuesto! Y no sólo de desayunos, también he compartido almuerzos con ellos. Creo que es una muy buena instancia que nos permite gozar de una fluida conversación, por lo que espero poder seguir haciéndolo, en la medida que el tiempo me lo permita.

 

Continuará con el Personal de Comedores…

 

Sara Orellana Espinoza

Lunes 8 de junio de 2009